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06/02/2010
 
Aniversario de contrastes y pasiones en el ruedo y en los tendidos
Se desataron las pasiones y el resultado no fue lo esperado. Rafael Ortega cornado y Sebastián Castella otra gran faena frustrada por las espadas y contrastes de una noche para olvidar
 
Con tres péndulos en el centro del ruedo inició su gran faena Sebastián Castella

El toro que sería corrido en cuarto lugar fue el detonante para que se levantaran las pasiones y de ahí en adelante la corrida cambio de escuchar el grito de ¡ratero, ratero!, a ¡torero, torero!
El matador Rafael Ortega había tenido una noche esforzada ante sus enemigos, habiendo realizado tanto de capa como con banderillas y muleta con sus dos primero toros una labor que estuvo llena de detalles y entrega por sacar faenas, sin lograrlo al final. Y cuando vino el tercer enemigo de Ortega, un toro que confundió a público por sus constantes embestidas, por cierto incomodas rayando en el genio y que Ortega estaba haciéndose del toro, cuando le increparon a favor del de Los Encinos y antes de culminar con estocada entregándose, fue cornado en una colada, recibiendo según el parte médico, una cornada cerrada no grande pero si de cuidado y cuando Ortega terminó con una buena estocada en lo alto, cambio la decoración con el grito de ¡torero, torero! al salir de la enfermería para terminar con este ejemplar que fue ovacionado, mientras que para Ortega le pedía un sector del público la oreja y otros le pitaban. La pasión ya se había soltado un toro antes.
Fue con el matador francés Sebastián Castella con el que se vivieron los contrastes de la noche. Con su primer toro había demostrado el buen toreo de capa y muleta que tiene Castella, pero falló con la espada y se le fue el triunfo, luego vino el segundo de su lote que fue protestado airadamente por el público y fue devuelto, saliendo el primer reserva de la misma ganadería de Los Encinos con el que realizo otra buena faena brillando en lances a pies juntos y ajustadas chicuelinas, de muleta armo una pieza valiente con detalles de arte que se emborrono con la estocada casi entera que fue caída y el derrame de sangre hizo que el público se le volteara al matador francés. El toro que cerraba plaza también fue protestado, aunque injustamente y una vez ya picado, se negó el matador a torearlo siendo regresado con la bronca en pleno, cuando en ese momento la empresa le pidió que regalara un toro más y con este que fue de Los Ébanos, Castella armó la escandalera que hizo cambiar los gritos a ¡Torero, Torero! durante la gran faena realizada a “Piri” No. 446 que entre el delirio del público entregado con el matador, le fue subiendo de tono, hasta ver realizada tal vez la mejor faena del diestro galo en este ruedo. Era de orejas y rabo que de nuevo malogro con la espada pinchando arriba y tuvo que descabellar en tres ocasiones para salir del ruedo rodeado de aficionados que le querían cargar a hombros y entre gran ovación y algunos pitos. La Pasión se desbordó.
 

 
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